23/4/14

Inteligencias múltiples y competencias básicas: cambios metodológicos

Sesión de formación 1 de abril de 2014.  Fue en un aula del IES LF, de 4 a 7. Allí nos reunimos los integrantes del P.I.E. “Laboratorio pedagógico...” del IESO Los Salados y del IES León Felipe, más otros compañeros (profesores y profesoras no adscritos inicialmente al "Proyecto" pero siempre bienvenidos)  de ambos IES y de otros. Esta vez no acudimos a las instalaciones del CFIE, queríamos estar en un aula normal y corriente, la de todos los días, y estar allí las tres horas en los mismos puestos donde pasan tantas horas los alumnos (en este caso de 2º de ESO), con sus mismas mesas y duras sillas… No se trataba de rechazar el espacio que nos ofrecía el CFIE (siempre agradecemos su amable e indispensable colaboración en todos los aspectos), sino de pensar las propuestas in situ, de estar más cerca del ambiente de cada día. Y lo cierto es que pasamos tres horas de sentada de un tirón… sin apenas fijarnos en un reloj de pared que teníamos enfrente junto a la pizarra de toda la vida.

La ponencia  vendría del CREI de Valladolid (Beatriz G. y Mónica L.), en este caso Beatriz G., quien nos dejó planteadas muchísimas cuestiones casi sin pausa y a gran velocidad, si acaso con unos momentos de reflexión: una sencilla técnica para aplicar en el aula, para pensar lo que sabemos de algo, lo que hemos aprendido… “¿Qué es lo que ya sé sobre el tema?-- ¿Qué quisiera saber sobre el tema?” en un minuto de modo individual (“momento cueva”), compartiendo reflexiones entre compañeros (“momento fuente”), y planteándolo al gran grupo (“momento campamento”)... Muchísimas cosas planteadas, bien organizadas en una estructura muy coherente, y precisamente esa también estaba en su planteamiento básico: podemos hacer muchas cosas, aplicar diferentes métodos… pero todo ha de responder a un plan, estar insertado en una estructura, en una base.  Y después, ya sí, entrar en el terreno de las competencias básicas (ccbb). 
Para empezar, estuvimos conociendo algo del conocido Proyecto zero de la Universidad de Harvard, que se basa en investigar y comprender cómo aprende el ser humano en las diferentes etapas de su vida, en cómo se debe abordar la comprensión y los aprendizajes enfocados a resolver problemas reales, lejos del recitado memorístico de cosas pasadas, desarrollar el pensamiento crítico, utilizar métodos innovadores y sistemas de auténtica evaluación, basados en las inteligencias múltiples. Es decir, las bases para abordar el trabajo en relación con las competencias básicas. 
Por tanto, parece imprescindible entender  lo mejor posible los planteamientos de Howard Gardner sobre las inteligencias múltiples. Así que eso hizo (hicimos): revisar una por una todas ellas (verbal-lingüística, musical-rítmica, lógica-matemática, visual-espacial, corporal-cinestésica, interpersonal, intrapersonal, naturalista, existencial), y dos de ellas de modo especial: la interpersonal y la intrapersonal (es decir, la inteligencia emocional) porque ahí están los ingredientes que deben vertebrar cualquier proyecto de Secundaria.
Si conseguimos tomar conciencia de esta diversidad de inteligencias será más fácil realizar planteamientos metodológicos más innovadores y progresistas. De ahí la obviedad de que la formación pedagógica sea imprescindible para aplicar cambios.  De ese modo podemos ir obteniendo respuestas sobre cómo suceden los aprendizajes, cómo trabajar y evaluar las competencias básicas, cómo explicar para ser entendido, cómo atender a la diversidad, cómo fomentar la motivación y el autoaprendizaje, cómo integrar el currículum de acuerdo con las nuevas propuestas metodológicas, etcétera. 
Se trata de redefinir el mismo rol del docente, de establecer puntos de atención en, por ejemplo, la creación, renovación y articulación de los espacios de aprendizaje, dentro y fuera del aula; e incluso de considerar nuevas opciones, como la de “un profesor más…” dentro del aula, por ejemplo.
En este aspecto de formación pedagógica, la ponente valoró muy positivamente el planteamiento del P.I.E. de una formación  “a la carta” a través de vídeos de congresos  y conferencias, recogido en la primera fase, idea coincidente con muchos de los objetivos institucionales del CREI. Así pues, nos brindó el apoyo de los abundantes recursos audiovisuales y  documentación  que ofrece el CREI a través de su página web para mantener esta iniciativa de autoformación. 
Para más detalles véase: http://crei.centros.educa.jcyl.es/sitio/  y especialmente: http://bit.ly/1foI2N0   y http://crei.centros.educa.jcyl.es/bitacora/ 
Dada la importancia concedida por Beatriz al aparato teórico, dejó para el final muchas y diversas propuestas   para ir aplicando a medida: según las circunstancias y posibilidades de cada docente. Pero con la idea de no abordarlas muy deprisa, pues es preferible dar pasos seguros y coherentes… Eso quizá dejó nuevamente una sensación de  no concretar, de no aclarar de qué modo emprender cambios metodológicos satisfactorios.  Aunque, por otra parte,  en general  consideramos aceptable establecer la base teórica de  cómo abordar las ccbb pensando en las inteligencias múltiples y que sería necesaria otra sesión de  otras tres horas para dedicarlas a concretar metodologías. Y además, para eso está nuestro P.I.E., para incluir las que podamos en el “Laboratorio pedagógico”… Las claves son relativamente simples: tener en cuenta las “inteligencias múltiples” para trabajar las “competencias básicas”. De tal unión surgirán métodos específicos, muchos y variados. Hay que descubrirlos. meterlos en la “mochila de aula” y elegir el que se precise. Podrá ser: trabajo por proyectos (ABP), mapas conceptuales, Aprendizaje cooperativo, agrupamientos flexibles, grupos interactivos, basarse en la resolución de problemas, diseñar rúbricas para hacer una evaluación más auténtica (Detectar: fortalezas, debilidades, oportunidades, amenazas; es lo que plantea el análisis DAFO, que suele aplicarse en gestión empresarial, etc.).  
Pero para todo ello tendremos que afianzar una cultura mucho más colaborativa entre el profesorado (por cierto, también muy diverso: animoso, entusiasta, escéptico, contrario, inmovilista, abierto, inseguro, demasiado seguro, colaborador, temeroso, lanzado, sobrepasado... etc.) y conseguir que en las programaciones generales y en los proyectos de centro se incorporen las nuevas aportaciones que emanan de la reflexión, de la autocrítica, del análisis de los procesos educativos, de la necesidad ineludible de estar pedagógicamente a la altura del momento social. Y en todo este proceso el apoyo virtual, el que proviene del mundo internauta, es interesante, valioso, pero el real es imprescindible.


(Diapositiva de una presentación del CREI de Valladolid)
(Luis C. -coordinador-).